Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre impuestos y empresas en Paraguay
Las dudas más habituales de empresas ya instaladas en Paraguay y de inversionistas extranjeros que evalúan el país: DNIT, impuestos, residencia, cédula paraguaya, migración de empresa y constitución de sociedades.
Impuestos y régimen tributario
DNIT, IRE, IVA y el sistema tributario paraguayo
La DNIT (Dirección Nacional de Ingresos Tributarios) es el organismo que administra los impuestos internos y aduaneros de Paraguay. Se formó a partir de la fusión de la SET (Subsecretaría de Estado de Tributación) con la Dirección Nacional de Aduanas, de modo que hoy una sola institución concentra lo que antes estaba repartido. Si tu empresa fue constituida antes de esa fusión, todos sus antecedentes, su RUC y sus obligaciones continúan vigentes bajo la DNIT: no hay que reconstituir la empresa ni obtener un número nuevo. Los canales de presentación y las claves de acceso se mantienen, aunque la transición trajo ajustes administrativos puntuales que conviene verificar antes de cada presentación. En la práctica, cuando leas SET en documentación antigua, referite a la DNIT.
Bajo la Ley 6380/2019, una empresa en Paraguay se relaciona principalmente con cuatro impuestos. El IRE (Impuesto a la Renta Empresarial) grava las utilidades. El IVA (Impuesto al Valor Agregado) grava las ventas de bienes y las prestaciones de servicios, y se liquida mensualmente descontando el crédito fiscal de las compras. El IDU alcanza la distribución de dividendos y utilidades a los socios. Y el ISC (Impuesto Selectivo al Consumo) aplica solo a determinados productos, como combustibles, bebidas o tabaco. A esto se suman las obligaciones formales: facturación electrónica, presentaciones informativas y retenciones cuando corresponde. La combinación exacta depende del rubro y del régimen, y esa es una de las primeras cosas que revisamos al conocer una empresa.
El IRE es el Impuesto a la Renta Empresarial y su tasa general es del 10% sobre la utilidad. La Ley 6380/2019 prevé tres regímenes según el nivel de ingresos de la empresa. RESIMPLE está pensado para negocios muy pequeños, con un esquema simplificado de cuota. IRE SIMPLE aplica a empresas dentro del límite de ingresos que fija la normativa y permite una liquidación con menos exigencias documentales. IRE GENERAL corresponde a las empresas que superan ese límite: exige contabilidad completa y liquidación sobre renta neta real. Elegir mal el régimen o quedarse en uno que ya no corresponde tiene consecuencias concretas: más carga administrativa de la necesaria, o directamente un incumplimiento. Por eso conviene revisar el encuadre al inscribirse y cada vez que el volumen de la empresa cambia de escala.
Paraguay tiene una tasa general de IVA del 10%, con una tasa reducida del 5% para determinados bienes y servicios definidos por la normativa, entre ellos ciertos productos de la canasta básica familiar y algunas operaciones inmobiliarias. El IVA se liquida mensualmente: se calcula el débito fiscal de las ventas, se le resta el crédito fiscal de las compras respaldadas con comprobantes válidos, y la diferencia es lo que se paga. Por eso el respaldo documental no es un detalle burocrático: un crédito fiscal sin comprobante válido simplemente no se puede usar. Una misma empresa puede tener operaciones al 10% y al 5% en el mismo período, y esa clasificación tiene que estar bien hecha desde la facturación.
El IRP (Impuesto a la Renta Personal) grava los ingresos de las personas físicas residentes en Paraguay, con tasas escalonadas del 8%, 9% y 10% según el nivel de renta y las deducciones admitidas. Alcanza, entre otros, a quienes prestan servicios personales, perciben honorarios profesionales, obtienen ganancias de capital o reciben determinados ingresos por su actividad independiente. Es un impuesto distinto del IRE, que grava a la empresa como tal. Esa diferencia importa en la práctica: un dueño de empresa puede tener que considerar el IRE de su sociedad y, por separado, su propia situación frente al IRP, según cómo retire ingresos.
El IDU grava la distribución de dividendos y utilidades que hace una empresa paraguaya a sus socios o accionistas. La tasa es del 8% cuando quien recibe es residente en Paraguay y del 15% cuando el beneficiario es una persona o empresa no residente. Es un punto especialmente relevante para inversionistas extranjeros que planean girar utilidades a su país de origen, porque impacta directamente en el retorno neto de la inversión. También importa para socios locales al momento de decidir entre reinvertir en la empresa o distribuir. Conviene proyectarlo desde el diseño societario inicial y no descubrirlo cuando ya se tomó la decisión.
El INR es el Impuesto a la Renta de No Residentes y alcanza las rentas de fuente paraguaya obtenidas por personas o empresas del exterior sin residencia fiscal en Paraguay, con una tasa general del 15% sobre la base imponible que determina la ley. Se aplica, por ejemplo, cuando una empresa paraguaya paga servicios, intereses, regalías o asistencia técnica a un proveedor del exterior. En esos casos la empresa local suele actuar como agente de retención, de modo que el incumplimiento no es un problema del proveedor extranjero sino de la empresa paraguaya que pagó. Conviene analizarlo antes de firmar contratos con proveedores del exterior.
El SIFEN (Sistema Integrado de Facturación Electrónica Nacional) es el esquema de la DNIT para emitir comprobantes electrónicos con validez fiscal. Su obligatoriedad se implementó de forma escalonada por grupos de contribuyentes definidos por la administración tributaria, y a esta altura ya alcanza a la gran mayoría de las empresas activas, con los últimos grupos incorporándose según el calendario oficial. Si tu empresa todavía factura en talonario o con autoimpresor, conviene confirmar en qué grupo está y planificar la migración con tiempo, porque el cambio no es solo tecnológico: implica ajustar procesos internos de facturación, cobranza y archivo de comprobantes.
Extranjeros e inversión
Migración de empresa, residencia y cédula paraguaya
Lo que normalmente se llama migrar la empresa a Paraguay consiste, en la práctica, en constituir una sociedad paraguaya —EAS, SRL o SA— o inscribir una sucursal de la sociedad extranjera, y trasladar hacia ella la operación que se quiere desarrollar en el país. El recorrido incluye definir la figura societaria, reunir la documentación de los socios legalizada o apostillada, constituir e inscribir la sociedad, obtener el RUC ante la DNIT, habilitar el rubro ante la municipalidad si corresponde, abrir cuenta bancaria y poner en marcha la contabilidad y la facturación electrónica. En paralelo se resuelve la situación migratoria de las personas que van a vivir en Paraguay. El orden y la duración dependen del proyecto: no es lo mismo una consultora de servicios que una operación con depósito e importaciones.
Paraguay cuenta con un régimen de residencia vinculado a la inversión que se gestiona a través del SUACE (Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas). Requiere una certificación de inversión emitida por el Ministerio de Industria y Comercio y la presentación de un conjunto de documentos personales y societarios: antecedentes, certificado de salud, comprobante del monto efectivamente invertido y documentación de la empresa, entre otros. El trámite tiene un arancel establecido por la normativa vigente y la residencia obtenida se renueva periódicamente. Como la reglamentación puede actualizarse, conviene confirmar montos y requisitos exactos al momento de iniciar el trámite y no basarse en información de años anteriores.
No. La residencia, sea temporaria, permanente o por inversión, es un estatus migratorio que habilita a vivir y operar legalmente en el país. La nacionalidad se obtiene por naturalización, que es un proceso distinto, posterior, con sus propios requisitos y plazos ante las autoridades competentes. Muchos inversionistas extranjeros operan su empresa paraguaya durante años manteniendo únicamente su residencia, sin buscar la nacionalidad, y eso no afecta en nada la validez de su empresa ni de sus operaciones.
Depende de la etapa. Para constituir la sociedad y obtener el RUC se puede avanzar con pasaporte y la documentación migratoria correspondiente. Ahora bien, una vez que el extranjero obtiene su residencia, tramitar la cédula de identidad paraguaya suele ser el paso natural siguiente, porque simplifica mucho la operación cotidiana: apertura y manejo de cuentas bancarias, firmas ante escribanía, trámites ante organismos públicos y gestiones ante la propia DNIT. En la práctica, tener cédula acelera todo, aunque no siempre sea un requisito legal previo indispensable para que la empresa exista.
En el uso cotidiano, blindaje se refiere a ordenar la estructura societaria, la documentación y el cumplimiento tributario para reducir riesgos legales, patrimoniales y fiscales evitables: elegir la figura societaria adecuada, mantener la contabilidad al día, separar con claridad el patrimonio personal del de la empresa, respaldar documentalmente cada operación y cumplir en tiempo y forma ante la DNIT. Ningún estudio contable serio puede prometer inmunidad ante fiscalizaciones, ni garantizar que nunca habrá un ajuste, ni ofrecer estructuras para ocultar patrimonio. Lo que sí se puede hacer, y es lo que hacemos, es trabajar de forma preventiva y prolija para minimizar exposiciones innecesarias.
Sí, es una situación muy frecuente entre inversionistas extranjeros. Se puede constituir y ser socio o accionista de una empresa paraguaya sin residir en el país. Lo que hay que definir bien es la representación legal local, el alcance de los poderes otorgados y quién queda a cargo de la firma y de las decisiones del día a día. La contabilidad, la facturación electrónica y las presentaciones ante la DNIT se gestionan perfectamente de forma remota cuando hay un equipo local de confianza a cargo, que es justamente el rol que cumple un estudio contable como MCG para clientes que operan desde afuera.
Paraguay se caracteriza por tasas comparativamente bajas dentro de la región: IRE del 10% sobre utilidades e IVA general del 10%, con tasa reducida del 5% para determinados bienes y servicios. A eso se suma un sistema relativamente simple desde la Ley 6380/2019, regímenes simplificados para negocios pequeños y un régimen de residencia vinculado a la inversión. Ninguna de estas características implica cero impuestos ni beneficios automáticos, y conviene desconfiar de quien lo presente así. La carga tributaria real depende del régimen en que se inscribe la empresa, de su rubro, de su estructura societaria y de cómo se retiren las utilidades, donde entra el IDU. Por eso la evaluación seria se hace sobre el caso concreto, con números.
Sí, y es uno de los pasos que más conviene preparar con anticipación. Los bancos paraguayos aplican procedimientos de conocimiento del cliente que exigen documentación societaria completa, identificación de los beneficiarios finales, respaldo del origen de los fondos y, en muchos casos, presencia de los firmantes. Nuestro trabajo en esta etapa es preparar y ordenar la documentación y coordinar con la entidad, pero la aprobación siempre depende de la evaluación de cada banco: no existe, y desconfiá de quien lo ofrezca, un contacto que garantice aprobaciones.
Constitución de sociedades
EAS, SRL, SA y el proceso de constitución en Paraguay
Las tres figuras más usadas son la EAS (Empresa por Acciones Simplificada), la SRL (Sociedad de Responsabilidad Limitada) y la SA (Sociedad Anónima). La EAS se eligió como vía ágil y flexible para emprendimientos y pymes, con un proceso de constitución más simple. La SRL es la figura tradicional para negocios con pocos socios y gestión simple, donde la participación se representa en cuotas sociales. La SA es la opción habitual para operaciones de mayor envergadura: permite emitir acciones, incorporar inversores y sostener una gobernanza más formal, algo que suelen requerir bancos, fondos y socios institucionales. La elección correcta depende del número de socios, del plan de crecimiento, de si se van a incorporar inversores y del tipo de contraparte con la que la empresa va a trabajar.
El plazo depende del tipo societario elegido, de la carga de trabajo vigente en los registros y escribanías involucradas y, sobre todo, de qué tan completa esté la documentación desde el inicio. Cuando hay socios extranjeros con documentos que deben legalizarse o apostillarse en el exterior, ese suele ser el paso que más condiciona el calendario, porque no depende de Paraguay. La EAS es, en general, la figura con el trámite más ágil por su diseño simplificado. Más que prometer un número fijo de días, lo útil es armar el expediente completo desde el principio: eso es lo que realmente acorta los tiempos.
En términos generales se necesita la identificación de cada socio —cédula si es paraguayo, pasaporte y documentación migratoria si es extranjero—, el estatuto o contrato social con el objeto y la estructura societaria, la definición del capital social y su integración, y la designación de administradores o representantes legales. Cuando hay socios extranjeros, personas físicas o jurídicas, se suma documentación legalizada o apostillada en el país de origen, con traducción oficial cuando corresponde. Si una persona jurídica extranjera va a ser socia, se requiere además la documentación societaria de la matriz. Conviene revisar la lista exacta antes de iniciar legalizaciones, para no pagar dos veces por trámites mal encarados.
En muchos casos sí es posible avanzar buena parte del proceso a distancia, mediante poderes especiales otorgados ante notario en el país de origen y debidamente legalizados o apostillados, que habilitan a un representante local a firmar la documentación societaria. Sin embargo, algunas gestiones puntuales, sobre todo la apertura de cuenta bancaria y ciertos trámites migratorios, suelen requerir presencia física o al menos una gestión más directa del interesado. Lo recomendable es planificar desde el inicio qué se resuelve a distancia y qué conviene concentrar en un único viaje a Paraguay.
El capital social se define según la figura societaria elegida y el tipo de actividad, y debe guardar una relación razonable con la operación que la empresa va a desarrollar. No es un dato meramente formal: bancos, contrapartes comerciales y organismos lo miran al evaluar a la empresa, y un capital inconsistente con el volumen de operaciones genera preguntas. Esta es una de las definiciones que revisamos en la evaluación inicial, junto con la estructura de socios y el objeto social.
Desde el momento en que obtiene su RUC, la empresa queda alcanzada por las obligaciones del régimen en el que se inscribió, aunque todavía no haya facturado. Eso incluye presentar las declaraciones que correspondan en cada vencimiento, emitir comprobantes con validez fiscal a través del esquema de facturación electrónica, llevar registros contables y conservar la documentación de respaldo. Presentar en cero cuando no hubo movimiento también es cumplir: la omisión, aun sin actividad, genera incumplimientos formales que después hay que regularizar.
Contabilidad y trabajo con MCG
Cumplimiento, regularización y cómo empezar
La periodicidad depende del impuesto y del régimen. El IVA se liquida y presenta mensualmente; el IRE tiene liquidación anual, con anticipos según el régimen en que esté la empresa; y existen presentaciones informativas específicas según la actividad, además de las retenciones cuando corresponde actuar como agente. Los vencimientos siguen el calendario de la DNIT según el último dígito del RUC. Mantener un calendario propio por empresa, y no solo mirar el calendario general, es una de las funciones básicas de nuestro servicio de contabilidad empresarial.
Es una situación más común de lo que parece, sobre todo en empresas que crecieron rápido o que cambiaron de contador varias veces. Lo primero es hacer un diagnóstico del estado real: qué períodos faltan, qué documentación existe, qué presentaciones quedaron pendientes ante la DNIT y qué saldos no cierran. A partir de ahí se arma un plan de regularización con prioridades, que se cotiza aparte del servicio mensual porque es un trabajo puntual distinto. Cuanto antes se aborda, menor es el riesgo de acumular contingencias y de que un problema chico se convierta en uno caro.
Sí. Trabajamos con todo tipo de empresas: compañías que ya facturan de forma significativa, negocios que recién están empezando, empresas familiares que necesitan ordenarse y proyectos de inversionistas extranjeros que se instalan en Paraguay. Los rubros son variados: comercio, servicios, construcción, importación, tecnología, salud y gastronomía, entre otros. Lo que definimos en cada caso es el alcance del servicio según la complejidad real de la operación, no un piso de facturación para poder trabajar juntos.
El primer paso es completar el formulario de contacto o escribirnos por WhatsApp contando tu situación: si ya tenés una empresa en Paraguay, si estás por instalarte como extranjero o si tenés otra consulta puntual. Con esa información evaluamos el encaje y el alcance posible y coordinamos una conversación para entender mejor el caso. Si hace falta un diagnóstico o una revisión técnica más profunda, se cotiza como un paso aparte antes de definir la propuesta final. Todo queda por escrito antes de empezar.
Los honorarios se definen según el alcance acordado —gestión contable, obligaciones tributarias, cierres, acompañamiento estratégico— y ese alcance queda explícito en la propuesta antes de empezar a trabajar. Los servicios que quedan fuera, como la regularización de períodos anteriores, auditorías puntuales, trabajos extraordinarios o gestiones que requieren profesionales de otras especialidades, se cotizan por separado. Además, las tasas y aranceles de organismos y escribanías son gastos de terceros y se informan siempre como tales, separados de nuestros honorarios.
Nuestra oficina está en Asunción, pero el trabajo contable y tributario se realiza en gran medida de forma digital: recepción de documentación, registros, presentaciones ante la DNIT y reuniones de revisión. Eso nos permite atender empresas de distintos puntos de Paraguay y también clientes que operan desde el exterior. Cuando una gestión requiere presencia física, se coordina según el caso.
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